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Historia de los pomos de puertas

pomos de puertas

La arquitectura es una de las formas de arte más imponentes y omnipresentes. Es imposible evitar el contacto con las estructuras físicas, que a menudo están diseñadas para apelar a múltiples sentidos. Sin embargo, a pesar de estar rodeados de edificios y vivir en ellos, ¿con qué frecuencia tocamos la arquitectura como por ejemplo los pomos de las puertas?

A lo largo de los siglos, un modesto detalle del diseño arquitectónico ha sido uno de los pocos elementos de los edificios creados con el único propósito de tocar: el pomo de la puerta.
Como puente táctil único entre los edificios y los humanos, los pomos de las puertas podrían ser elementos de diseño poco documentados. Sin embargo, tienen una historia tan antigua como las casas y, por tanto, las puertas.

Orígenes antiguos (Año 4.000 a.C.)

Desde que existen las puertas, también ha existido una forma de pomos, aunque no siempre fueron sofisticados. Las primeras llaves se originaron en el Antiguo Egipto y Babilonia hace unos 6.000 años como simples dispositivos de madera. De este modo, las puertas antiguas tenían un pequeño orificio en la puerta que funcionaba como pomo. Para utilizarlo, la gente tenía que introducir una correa de cuero o un trozo de cuerda o cordón y hacer un nudo alrededor de la barra.

A lo largo de la Antigüedad y la Edad Media, la innovación en materia de llaves y herrajes para puertas fue limitada. Aunque los palacios o las casas de la nobleza tenían pomos de cristal o de hierro hechos a mano, las casas cerradas con llave eran un lujo que pocos podían permitirse.

Por ejemplo, en algunos países como el Reino Unido o Dinamarca, un chambelán se encargaba de salvaguardar las viviendas y los objetos de valor de los hogares nobles, ya que las cerraduras y las puertas solían ser pesadas y aparatosas.

Año 1.848: Patente del pomo moderno

Tras la revolución industrial, la fabricación aumentó y los hogares empezaron a hacerse más ricos. Esto no sólo aceleró la demanda de seguridad personal, sino que también allanó el camino para que se fabricaran pomos modernos para los trabajadores.

En 1848, un inventor afroamericano de 16 años llamado Osbourn Dorsey desarrolló la patente del primer pomo moderno tal y como lo conocemos hoy en día y los topes para puertas.

En la solicitud que presentó a la Oficina de Patentes de los Estados Unidos, describió su invención: “Dispositivos para limitar la apertura de las alas o para mantener las alas abiertas mediante un miembro móvil que se extiende entre el bastidor y el ala; Dispositivos de frenado, topes o amortiguadores, combinados con ellos por medios mecánicos con una barra móvil o miembro equivalente que se extiende entre el bastidor y el ala y que consiste en una sola varilla pivotada en un extremo, y con el otro extremo que corre a lo largo de un miembro guía con medios de frenado, sujeción o aseguramiento en la conexión con el miembro guía.”

El siglo XX y más allá: El futuro de los pomos de las puertas

Aunque el invento de Dorsey no fue el primer pomo, sí fue la primera patente documentada apta para su fabricación. El invento se extendió rápidamente por todo el mundo industrializado, y el mundo del acceso nunca volvió a ser el mismo.

A través de diferentes formas, materiales o colores, los arquitectos y diseñadores expresan la declaración y el carácter de un edificio mediante pomos. Los detalles bien pensados, como los pomos de estilo Bauhaus o Rococó, no sólo complementan el diseño, sino que también plasman el espíritu de la cultura. Sin embargo, paralelamente a la evolución de las tecnologías digitales, los sistemas de acceso son cada vez más complejos y sofisticados. En algunos casos, como las puertas giratorias o los accesos sin manos, los pomos son ya irrelevantes.

No obstante, sea cual sea la dirección en la que evolucionen en el futuro, no cabe duda de que la forma en que la gente entra en un edificio siempre dirá mucho a los historiadores de nuestro futuro sobre nuestras culturas y sociedades.

John M. Danes

John M. Danes

A John le encantan las puertas y los herrajes. En su puesto de responsable de ventas de arquitectura, ayuda a los arquitectos con especificaciones concisas de los productos de ferretería para puertas. John ha adquirido su experiencia en el sector de los herrajes durante más de 20 años de carrera profesional, ocupando diferentes puestos de trabajo a distintos niveles.