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El teletrabajo crece. ¿Se volverán las oficinas obsoletas?

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Con el acceso a Internet llegando a los rincones más lejanos del mundo, un nuevo tipo de revolución industrial está reformando el trabajo tal y como lo conocemos. En 2019, más de 26 millones de trabajadores, sólo en los Estados Unidos, dejaron de trabajar en su oficina para empezar a hacerlo desde sus casas. Esto supone un 16% del total de la población activa del país.

Los psicólogos piensan que el teletrabajo puede ser gratificante, ya que aquellos que trabajan al menos parcialmente a distancia informaron de niveles más altos de felicidad y satisfacción en el trabajo. A medida que un número cada vez mayor de empresas son conscientes de estos beneficios, muchas de ellas se están abriendo a la idea de implementar acuerdos flexibles para que sus empleados puedan teletrabajar.

El dilema de la oficina para la industria 4.0

Cuando se hace bien, el trabajo a distancia también eleva el número 8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que se centra en mejorar las condiciones laborales en todo el mundo. Según la Organización Internacional del Trabajo, un acuerdo flexible puede impulsar la salud y el bienestar, la igualdad de género, y puede democratizar el trabajo. Las mujeres y las personas discapacitadas en particular tienen más oportunidades de participar en la fuerza de trabajo con acuerdos de trabajo flexibles y remotos.

Teniendo en cuenta todos estos beneficios, es poco probable que el aumento del trabajo a distancia se detenga pronto. Sin embargo, la proliferación de trabajadores a distancia plantea una pregunta inevitable: a medida que aumenta el trabajo a distancia, ¿las oficinas tradicionales se volverán irrelevantes y obsoletas?

Según una encuesta, el 66% de los encuestados creía que las oficinas desaparecerían para el 2030. Sin embargo, la realidad es a menudo más complicada.

Las oficinas están muertas; larga vida a las oficinas

Los antiguos romanos tuvieron los primeros oficios de la historia. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVIII cuando las oficinas comenzaron a adoptar sus formas modernas, después de que el Imperio Británico construyera la Oficina del Antiguo Almirantazgo en Londres. Tenía habitaciones y mesas adornadas, donde «lords» y «ladies» se reunían para tomar decisiones sobre el Imperio.

Avanzando rápidamente hasta el 2020, las oficinas en el sentido más tradicional posiblemente ya son obsoletas. Si el Imperio Británico aún estuviera vivo, sus gobernantes podrían haber participado en una videoconferencia en lugar de viajar a la Oficina del Antiguo Almirantazgo desde diferentes partes del Imperio.

Sin embargo, la evolución de la mano de obra y de la gestión no significa que la necesidad de oficinas también sea obsoleta. Los trabajadores de hoy, que favorecen la flexibilidad y la independencia, necesitan un tipo de oficina diferente que proporcione soluciones para satisfacer los requisitos de las condiciones cambiantes.

Ascenso de la oficina no oficial

A pesar de los múltiples beneficios del trabajo a distancia, también tiene algunos lados oscuros: La desconexión y el aislamiento social pueden afectar a la salud mental de los trabajadores y debilitar el espíritu de equipo. Sin la ayuda del lenguaje corporal, pueden producirse errores de comunicación. Todas las tecnologías aceleradoras aún no son capaces de sustituir la sinergia que un encuentro cara a cara puede producir. Al mismo tiempo, los horarios rígidos y el trabajo en un cubículo monótono bajo la dura luz fluorescente los hace infelices y menos productivos.

Por lo tanto, las oficinas de hoy tienen que encontrar el camino del medio: Un ambiente acogedor y decorado con buen gusto con diversas opciones de asientos, agradable luz natural y áreas de ocio son características cada vez más comunes en las oficinas de hoy en día. Dejando de lado los horarios rígidos, los empleados tienen una fuerte preferencia por fijar sus propios horarios y acceder a este entorno de apoyo y relajación en sus propios términos.

En resumen, los trabajadores quieren una oficina que no lo parezca y que se pueda mezclar sin problemas con sus vidas.

Hacer que el trabajo funcione para los empleados

No importa cómo evolucionen las tecnologías, siempre habrá necesidad de un lugar de encuentro para que las grandes mentes se reúnan, provoquen debates y tengan un impacto. Sin embargo, estos lugares necesitan seguir innovando y aprovechar las soluciones tecnológicas adecuadas para seguir siendo relevantes.

E incluso con estos avances tecnológicos, se necesitarán nuevos tipos de acuerdos contractuales que garanticen un nivel suficiente de protección de los trabajadores para apoyar el ODS 8. Para las empresas del futuro del 2020, las oficinas no son lugares donde atiborran a sus empleados para hacer algo de trabajo, sino centros comunitarios corporativos para que el personal intercambie ideas para impulsar a todo el mundo.

Stephanie Ossenbach

Stephanie Ossenbach

Stephanie es una científica ambientalista y responsable de impulsar la estrategia de sostenibilidad en dormakaba. Con sus muchos años de experiencia, está comprometida con la mejora continua de la gestión social y medioambiental y con la forma en que la empresa contribuye a los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.