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Retos y beneficios de edificios de energía neta cero

edificios de energía neta cero

Los edificios son culpables, en parte, de los asombrosos índices actuales de calentamiento global. Dado que constituyen la impresionante cifra del 39% de las emisiones de carbono en todo el mundo, no es posible detener el catastrófico aumento de la temperatura sin que los edificios sean más ecológicos. Por suerte, la proliferación de construcciones de energía neta cero está haciendo exactamente eso, convirtiendo esta responsabilidad medioambiental en una oportunidad.

La construcción está creciendo tan rápido que, en los próximos 40 años, el mundo añadirá 230.000 millones de metros cuadrados de nuevas construcciones, el equivalente a añadir otro París cada semana. Este rápido desarrollo hace que la aplicación y la ampliación de la construcción de energía neta cero sean más cruciales que nunca.

De ahí que no sorprenda que la industria mundial de la construcción de energía neta cero haya obtenido 896,6 millones de dólares en ingresos solo en 2018. Estas cifras podrían alcanzar los 2.100 millones de dólares en 2024 gracias a las crecientes demandas de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y al aumento de los requisitos para la construcción de edificios de energía neta cero.

Con un 98,4%, el sector comercial constituye la mayor parte del mercado de edificios de energía neta cero, aunque el sector residencial está destinado a crecer.

¿Qué son edificios de energía neta cero?

Son edificios con consumo energético neto cero, lo que significa que la energía que consume cada año se compensa con la energía renovable que crea. Las emisiones de los edificios se dividen en dos categorías:

  1. El uso diario de energía en el edificio, como la calefacción, la refrigeración y la iluminación (que en conjunto constituyen el 28% de las emisiones mundiales de carbono).
  2. El proceso de construcción y los materiales utilizados. Representa un 11% de las emisiones mundiales e incluye aspectos como el transporte de materiales de construcción y el trabajo con maquinaria pesada.

Estos edificios energéticamente eficientes suelen diseñarse con materiales reciclados y, una vez en funcionamiento, se hacen para consumir la menor cantidad de energía posible. Esto puede hacerse con tecnologías de construcción de última generación, como el aislamiento de espuma pulverizada, las bombas de calor de alta eficiencia y las ventanas de triple acristalamiento. Una vez activos, los edificios de energía neta cero utilizan tecnología como los paneles solares para generar energía verde que compense la energía que el edificio sigue utilizando.

De un experimento a una forma de vivir

Uno de los primeros edificios comerciales de energía neta cero del mundo fue el Centro Adam Joseph Lewis de Estudios Medioambientales del Oberlin College de Estados Unidos, terminado en 2000.
Se construyó para minimizar la energía que utilizaba y para producir electricidad in situ mediante paneles solares. En aquel momento, era sobre todo experimental y estaba pensado como herramienta de formación. Sin embargo, en marzo de 2012, el número de edificios comerciales en EE.UU. que cumplían las normas de energía neta cero había crecido hasta al menos 21.

Hoy en día, los gobiernos de todo el mundo están desarrollando políticas para incentivar la construcción de edificios de energía neta cero o casi cero. La Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios de la UE ordena, por ejemplo, que todos los edificios nuevos deben ser edificios de energía casi nula (NZEB) a partir del 31 de diciembre de 2020.
Una encuesta de 2018 mostró que la mitad de las organizaciones encuestadas en 20 países están planeando al menos un edificio de energía neta cero en la próxima década, y otro 59% planea aumentar su inversión en eficiencia energética. Hay buenas razones para hacerlo: cada dólar gastado en eficiencia energética recupera 3$ con el tiempo.

La difusión mundial de la construcción con energía neta cero

La construcción con energía neta cero está creciendo en alcance y ambición. En el Reino Unido, el Beddington Zero Energy Development, o BedZED, es la mayor ecoaldea del país. Cientos de metros de paneles solares generan energía e innovaciones en materiales de construcción sostenibles, electrodomésticos de bajo consumo y jardines en los tejados para ayudar a mantener bajo el consumo de energía.

En Trondheim (Noruega), el Powerhouse Brattorkaia es un edificio de oficinas de ocho plantas que es energéticamente positivo gracias a estrategias como la calefacción inteligente y un sistema de refrigeración con agua de mar.

La compañía energética estatal indonesia Pertamina está construyendo lo que espera que sea el primer rascacielos de energía neta cero, la Pertamina Energy Tower, cuya finalización está prevista para 2020.

¿Qué será lo siguiente?

Una serie de tendencias de construcción neta cero están configurando y perfeccionando el sector. Está surgiendo un interesante conjunto de herramientas que ayudan a calcular la huella de carbono de un edificio en el momento de su diseño, y que pueden integrarse con el Modelado de Información de la Construcción, o BIM, para cuantificar toda la huella de carbono de un edificio desde su concepción hasta su demolición. Los materiales de construcción ecológicos están innovando rápidamente, como los aislamientos de espuma en spray, para que no se escape el calor, las puertas inteligentes que optimizan la apertura y el cierre para ahorrar energía, y las medidas de conservación del agua, como los sistemas de captación de agua de lluvia y los inodoros de bajo flujo. Estas innovaciones demuestran que es sólo el principio de esta industria en alza.

Stephanie Ossenbach

Stephanie Ossenbach

Stephanie es una científica ambientalista y responsable de impulsar la estrategia de sostenibilidad en dormakaba. Con sus muchos años de experiencia, está comprometida con la mejora continua de la gestión social y medioambiental y con la forma en que la empresa contribuye a los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.